Una vez más, como todos los días Abdiel se encontraba tratando de levantar la gran piedra que se encontraba en el patio de su casa, para él esa piedra era un gran obstáculo pues se interponía entre su bicicleta y él. Ella, la piedra, no podía vencerlo, era él o la piedra. Alguno de los dos debía desaparecer y estaba convencido de que él no era.
Siempre recordaba lo que un día cuando era mucho más pequeño su abuelita le había dicho: - Abdiel recuerda que “Todo lo puedes en Cristo que te fortalece” . Para él lo que decía su abuela era Ley.
Y así día tras día lo intentaba y viendo que algunas veces no podía se molestaba y en su rostro se evidenciaba el enojo porque su cara se ponía roja, su entreceño se fruncía y salía diciendo. - No importa se que mañana lo lograré.
Recuerdo que fue así como Abdiel aprendió a montar en la patineta se caía y se paraba, se raspaba las piernas y se paraba, en la bicicleta era igual una y otra vez hasta que la dominaba y luego fueron los patines, trabajó con mucha perseverancia y siempre lograba lo que se proponía y victorioso se mostraba orgulloso de sus logros.
Abdiel era un niño muy inteligente, alegre y vivaz, con una sonrisa esplendida que llenaba todos los rincones la casa. Era muy amado y él así lo sentía. Todo lo quería saber, todo lo preguntaba.
Pasaba largas horas sentado hablando con su abuelita y preguntaba y preguntaba:
- y dime ¿Cómo es eso de que del aire que respiramos? ¿Por qué los viejitos se mueren? ¿Cómo es el cielo? ¿Dónde esta Dios? ¿Y si yo me como el corazón de un pollo me estoy comiendo a Dios también? para luego ambos reir y continuar diciendo abuelita ¿Cómo es que tú sabes tanto?
A el le gustaba que lo acompañaran a jugar con sus máquinas: primero fue su Game boy, luego el Play Station y ahora el dichoso X-Box. Se acercaba con su carita de pícaro y cómo un gatito meloso ronroneando: - Abuelita vamos a jugar tetris, o carrera de carros, bomber man ¿Sí? y así infinidades de juegos porque llegó a tener una gran colección de estos juegos en DVD.
Pasaba tantas horas jugando con sus modernos juguetes que el tiempo inexorablemente transcurrió casi sin darse cuenta y a él se le olvidó la gran piedra del patio.
Un día su abuelo se encontraba arreglando el jardín del patio y él asomándose por la ventana corrió a ensuciarse con tierra con el pretexto de ayudar al abuelo. Cuando de pronto divisó la piedra que tanto le había costado y que aún no había podido sacar. Como hipnotizado por ella fue caminando lentamente hasta que estuvo bien cera y le dijo:
El abuelo viendo lo que Abdiel se proponía lo llamó al momento que le decía:
Él presuroso corrió, tomó la palita y comenzó a sacar toda la tierra de alrededor de la piedra, fue sacando y sacando. Cuando pensó que ya era suficiente soltó la palita de jardinería y abrazó la piedra con fuerza tratando de levantarla y sólo se oía:
Como no pudo en ese intento se arremangó la camisa, se limpió la frente y de nuevo comenzó a quitarle más y más tierra. Su abuelo, desde su lugar de trabajo, lo contemplaba en silencio sin que él se diera cuenta de que lo observaba y sonreía pensando: “este muchacho tiene mucha determinación” pero no se atrevió a decirle nada.
Abdiel nuevamente soltó la palita y lo volvió a intentar y como por arte de magia ¡La piedra se movió!, y Abdiel saltó gritando:
Por fin, que fino, lo logre, lo logre, ya la voy a sacar
Rápidamente buscó la carretilla de su abuelo, la colocó al lado de la piedra y como pudo la cargó, la montó en la carretilla y llevó hasta el final del patio donde no estorbaba. Abdiel corría y corría feliz y saltaba y no dejaba de decir “lo logré, abuelito, mira lo logre”.
A todos los de la casa los llevó para que vieran su gran hazaña. Fue tanta su emoción que llegada la noche cuando se disponía a dormir no podía conciliar el sueño, saltó de la cama y se metió en el cuarto de su abuela diciendo:
Y su abuela sonriendo: - Si Abdiel lo vi.
Entonces le recordó a su abuela lo que ella había enseñado hacía mucho tiempo:
Y comenzaron de nuevo las preguntas.
Sólo se escuchaba la felicidad transformada en risas retumbando por toda la casa.
FIN.
Autora: Marleni Ramos
09/04/2008